Hermano de Samira Jalil rompe el silencio y va en picada con Ignacia Michelson
Marlen Olivari, ícono del espectáculo chileno en los años 2000, enfrenta una de las etapas más desafiantes de su carrera dentro del encierro televisivo de un reality show. A sus 50 años, decidió integrarse al formato con la intención de compartir su experiencia, pero se ha topado con un ambiente hostil y distante, donde su trayectoria no ha sido reconocida por muchos de los participantes más jóvenes.
Dentro del programa, Marlen ha debido adaptarse a un entorno dominado por jóvenes veinteañeros que no conocen su historia ni su impacto en la televisión chilena. En lugar de encontrar un espacio para el respeto y el intercambio generacional, se ha visto enfrentada a actitudes de menosprecio, incluso llegando a recibir calificativos como “la vieja”.✓✓✓✓✓
Ernesto Belloni, humorista y compañero de ruta en su carrera artística, fue quien dio a conocer el complejo panorama que vive la ex show-woman. En declaraciones al programa Zona de Estrellas, relató que Marlen no ingresó al reality con plena convicción. La separación de su familia, especialmente de su hijo, esposo y padre, fue un golpe emocional importante.
La intención de Olivari era clara: mostrar su faceta humana, su espíritu solidario y traspasar conocimientos a las nuevas generaciones. Sin embargo, esa imagen ha sido limitada por la edición del programa y por las reacciones de los concursantes. Según Belloni, muchas de estas situaciones no son visibles para el público.
El relato del comediante es categórico. Señala que su amiga no ha sido bien tratada, tanto por los otros participantes como por las circunstancias dentro del reality. Asegura que Marlen no se muestra como realmente es, no porque no quiera, sino porque el entorno no se lo ha permitido.
A pesar del desánimo, Olivari ha dado señales de fortaleza. Enfrenta pruebas físicas contra competidores mucho más jóvenes y no ha bajado los brazos. No obstante, Belloni confiesa que la nota cansada, desmotivada y agotada emocionalmente. Cree que es posible que su permanencia en el programa no se extienda más allá de unas semanas.
Uno de los aspectos que más ha afectado a la comunicadora es la forma despectiva con la que ha sido llamada dentro del encierro. La palabra “vieja”, utilizada sin consideración, se ha repetido hasta transformarse en un símbolo del desprecio que ha sentido. Este maltrato emocional ha sido uno de los principales motivos de su desencanto.
Ernesto Belloni finalizó su testimonio señalando que su amiga ha debido enfrentarse a situaciones que jamás imaginó. Desde el desconocimiento de su trayectoria hasta la falta de respeto, lo vivido ha sido una dura lección. Pese a sus esfuerzos por mantenerse firme, la decepción se ha reflejado en su rostro, y su permanencia en el programa podría tener los días contados.
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