Hermano de Samira Jalil rompe el silencio y va en picada con Ignacia Michelson
La dirigencia de Independiente viajó hasta Asunción con la esperanza de encontrar respaldo en la Conmebol. La intención era responsabilizar a Universidad de Chile por los graves incidentes ocurridos en el estadio Libertadores de América durante el partido de la Copa Sudamericana. Sin embargo, lo que parecía un plan de presión institucional terminó en un rotundo portazo: el máximo organismo del fútbol sudamericano no mostró interés en abrir espacio a las quejas del club argentino.✓✓✓
Según trascendidos periodísticos, el presidente Néstor Grindetti se encontró con una situación incómoda. No solo no logró que el reclamo prosperara, sino que tampoco fue recibido de manera oficial por Alejandro Domínguez. El viaje, que buscaba instalar a Independiente como víctima, terminó exhibiendo debilidad política y una falta de respaldo evidente en la esfera internacional.
Este episodio no fue solo un revés deportivo o administrativo. Puso en evidencia la fragilidad institucional que atraviesa Independiente. Las tensiones con la propia Asociación del Fútbol Argentino dejaron a la directiva sin aliados sólidos, lo que agudiza aún más la crisis interna. La pérdida de apoyo fue tan notoria que ya circulan voces que sugieren un cambio inmediato en la conducción del club.
El resultado del fallido intento de lobby dejó a Independiente aislado. Sin respaldo de la Conmebol ni de la AFA, la institución quedó en el centro de las críticas de sus propios hinchas, que observan cómo la crisis política y deportiva se profundiza. El viaje a Paraguay, pensado como una estrategia de defensa, terminó reforzando la imagen de un club debilitado y sin poder de influencia en los espacios de decisión.
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