Desde el sur del país, específicamente en Osorno
La penúltima noche del Festival de Viña del Mar 2026 quedará grabada en los libros de historia del certamen, pero no sin antes encender una intensa hoguera en las redes sociales. La protagonista absoluta fue Mon Laferte, quien regresó a su ciudad natal para reclamar su lugar como la artista chilena más internacional de la última década.
Sin embargo, lo que debió ser una celebración unánime de su talento se transformó en un campo de batalla digital. Mientras la Quinta Vergara caía rendida a sus pies, en el mundo virtual se debatía con dureza desde su propuesta estética hasta la legitimidad del máximo galardón entregado por la organización.
Mon Laferte nunca ha sido una artista de términos medios, y su entrada al escenario de la Quinta Vergara lo confirmó. Con un impactante vestido blanco de corte clásico y el cabello platinado, la intérprete de "Tu falta de querer" rindió un homenaje visual a la icónica Marilyn Monroe, pero con un giro profundamente artístico y cargado de simbolismo.
La apertura fue una pieza de teatro musical: Mon apareció con las manos atadas y los ojos vendados, utilizando únicamente su voz para cautivar al público en los primeros compases. No obstante, esta apuesta no convenció a todos los internautas.
Las críticas: En plataformas como X (Twitter) y Facebook, algunos usuarios calificaron el look como "ridículo" o una "copia de pacotilla", cuestionando la necesidad de recurrir a estéticas extranjeras.
La defensa: Sus seguidores más fieles destacaron la coherencia artística de la puesta en escena, argumentando que la estética reforzaba el mensaje de vulnerabilidad y liberación de su repertorio.
El clímax de la noche llegó cuando parecía que el show terminaba con las tradicionales gaviotas de Plata y Oro. En un movimiento que sorprendió a los televidentes, los animadores Rafael Araneda y Karen Doggenweiler llamaron a la artista de vuelta para recibir la Gaviota de Platino.
Este galardón, reservado para trayectorias excepcionales y un vínculo indisoluble con el festival, solo ha sido entregado a cinco leyendas antes que ella: Luis Miguel, Isabel Pantoja, Lucho Gatica, Los Jaivas y Myriam Hernández. Al recibirlo de manos de la alcaldesa Macarena Ripamonti, una emocionada Mon Laferte recordó sus inicios en el "Festival de la Cebolla" de su barrio, cerrando un círculo poético que comenzó mucho antes de su éxito en México.
Como suele ocurrir con las grandes distinciones, la entrega del Platino dividió a la audiencia. Una facción de los usuarios en redes sociales acusó a la organización de tener la premiación "pauteada" o "arreglada por contrato", sugiriendo que la sorpresa de la artista no era genuina.
Por otro lado, la crítica especializada y una gran mayoría del público resaltaron que, con cinco premios Grammy en su haber y una carrera que ha llevado el nombre de Chile a los escenarios más importantes del mundo, el reconocimiento no solo era justo, sino necesario. "Hace 10 años que se la debían", fue uno de los comentarios más repetidos por quienes defendieron la entrega del trofeo.
Más allá de los comentarios sobre su vestido o las sospechas de los escépticos, la presentación de Mon Laferte en Viña 2026 fue una clase maestra de interpretación vocal. Al desatarse las vendas y liberar su potencia en temas como "Mi hombre" y "Tu falta de querer", la artista demostró por qué es considerada un ícono de la música alternativa actual.
La noche cerró con una Quinta Vergara eufórica, consolidando a Mon como una figura que, a pesar de las controversias que suele generar su fuerte personalidad y sus posturas artísticas, posee una calidad interpretativa que resulta indiscutible incluso para sus más férreos detractores.
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